La accesibilidad dejó de ser una conversación limitada al sector público. La Directiva (UE) 2019/882 incluye determinados servicios de comercio electrónico y fija requisitos funcionales para que la información y las operaciones sean perceptibles, operables, comprensibles y robustas.
Lo primero es confirmar el alcance
No toda web queda sometida de la misma forma. Importan el tipo de servicio, la fecha, el papel del operador y las posibles excepciones. La Directiva contempla, entre otras, una excepción para microempresas que prestan servicios.
Una herramienta automática puede detectar señales de accesibilidad; no puede decidir por sí sola si una organización entra en el ámbito ni si concurre una carga desproporcionada.
- Identificar el servicio real, no solo la tecnología
- Distinguir información, contratación y pago
- Documentar las excepciones con revisión profesional
Qué puede revisar una agencia
El equipo web puede comprobar estructura, navegación por teclado, nombres accesibles, contraste, mensajes de error y consistencia del proceso de compra.
Los resultados automáticos deben complementarse con pruebas de teclado, lector de pantalla y tareas reales. La ausencia de un error automático nunca equivale a conformidad completa.
Una conversación útil con el cliente
La pregunta no es “¿mi web aprueba?”, sino “¿qué servicios ofrecemos, a quién y qué barreras impiden completar una tarea?”. Esa formulación conecta la obligación con la experiencia real.